Artistas relevantes: Sáenz de Oiza y la casa Echevarría.

Francisco Javier Sáenz de Oiza fue un arquitecto español, profesor del departamento de instalaciones de la ETSAM.

javier_saenz

Entre sus primeras construcciones se encuentran viviendas como el Poblado de Absorción de Fuencarral en 1958 y la del Poblado de Batán en 1960.

Él definía la arquitectura como:

  • Actividad artística impulsada por la potencia del creador capaz de despertar emociones.
  • Juego lúdico en lo que tiene de aventurado el enfrentarse al enigma.
  • Aventurarse en lo desconocido, a un camino o proceso no recorrido con una actitud ilusionada y fuerte.
  • Sin libertad no hay obra de arte.

El interés que Oiza demuestra durante toda su trayectoria profesional, por mantenerse al día en lo referente a las tendencias arquitectónicas, tiene su reflejo en una ecléctica producción. En ella podemos encontrar desde el más severo racionalismo hasta las mayores exhuberancias postmodernas, así como elaboradas propuestas deconstructivistas sin dejar de lado las corrientes orgánicas y expresionistas. Este eclecticismo se traslada incluso a la fase de proyecto, desarrollado sin una referencia única o predominante que dirija el resultado, sino que se mezclan sin porcentaje definido varias de las tendencias que en ese momento son actualidad. El entusiasmo con el que recogía los nuevos planteamientos que surgían le conducía al análisis exhaustivo de los distintos ejemplos arquitectónicos que se publicaban que, una vez analizados se les buscaba aplicaciones mejoradas, ampliando así con cada uno de ellos su bagaje arquitectónico y contaminando por el camino a su propia producción. De esta forma su trayectoria profesional se encuentra muy vinculada con las distintas tendencias que a lo largo de su vida tuvieron lugar.

Su arquitectura estuvo dividida en cuatro etapas:
– Una primera que abarca desde 1946, año de su titulación, a 1958 y en la que a partir de los historicismos imperantes en la España de estos años, se llega a un racionalismo extremo en cuanto al nivel de precisión métrica de los proyectos, aplicado a una extensa producción de vivienda social.
– Una segunda etapa de carácter orgánico que comienza a partir de 1959, año en el que proyecta las dos obras con las que rompen con su trayectoria racionalista, la casa Durana y la iglesia para el padre Llanos en Entrevías. Esta etapa finaliza en 1970.
– La tercera etapa considerada, es la más corta de todas. Abarca la década de los 70 y si bien parcialmente podría integrarse en la fase anterior por los conceptos orgánicos de alguno de sus proyectos, de la misma manera podría incorporarse a la última fase, por los coqueteos con los nuevos lenguajes. Es este carácter ambiguo el que ha determinado su definición como etapa intermedia.
– La cuarta y última etapa abarca sus últimos veinte años, en los que el ensayo con los distintos formalismos de la arquitectura posmoderna, se mezclan con ensayos deconstructivistas en busca de la afirmación de una arquitectura artificial, en contraste evidente con su entorno.

“Los extremismos de caer en una solución histórica o
completamente moderna conducen, por lo general, a soluciones
nefastas”.

De entre todos sus proyectos, nuestro profesor nos habló de uno que había realizado en la Florida, en una parcela que comprendía la forma de un triángulo mixtilíneo, propiedad del Señor Echevarría. De ahí el nombre, la Casa Arturo EchevarríaEste proyecto presentó un reto para el arquitecto, ya que una vivienda con unas dimensiones adecuadas era difícil de colocarse en una parcela con esta forma. Supongo que nos habló de esto, además de para nuestra formación como arquitectos, para que sepamos la importancia que tiene también en la arquitectura el entorno al que nos enfrentamos, en este caso una parcela bastante problemática. Por el momento no tenemos esos problemas con las tizas.

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Sáenz de Oiza, cuya arquitectura se acerca a las posturas revisionistas de estos años, reflejó en los planos la importancia que para él tiene la arquitectura como referencia simbólica, con cuya apariencia quiere evocar la presencia del mundo clásico, mediante una representación más figurativa. Así se observa en la representación que hace de la casa Echevarría, cargada de recursos gráficos que enfatizan la presencia física de la arquitectura y que la acercan a su apariencia construida, incorporando los elementos vegetales y humanos para aportar más realismo al dibujo.  Esta manifestación gráfica de las intenciones de los arquitectos tienen su reflejo en la realidad construida, de manera que materializó la casa Echevarría con una construcción tradicional de gran carga plástica, en la que tanto la textura exterior como el espesor y materialidad de los muros contribuyen a enfatizar la presencia evocadora de las arquitecturas romanas.

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El planteamiento utilizado responde al carácter introvertido de la edificación, como demuestran tanto el muro curvo del cerramiento como la utilización del tipo de la casa patio y que le permite disgregar la vivienda en varios volúmenes que articulan la superficie de la parcela en distintos ámbitos caracterizados por la parte del programa que en ellos se desarrolla.echevarria

En la casa Echevarría su carácter introvertido potencia el significado simbólico de la arquitectura que evoca, tanto la idea de cobijo como las construcciones clásicas.

Por último, un vídeo muy interesante que he encontrado sobre su arquitectura:

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